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"Llorar no cuesta" y "La trampa", dos novelas cubanas

Sinopsis: " Llorar no cuesta " es una novela cubana que narra con crudeza la historia de un hombre y de dos mujeres que obligados por las circunstancias se despojan de la piel para asirse a lo imposible. Sexo, sincretismo, prostitución, violencia, desesperanza en la Cuba de los primeros años de la década del 90 tras la caída del Socialismo en Europa y durante la antesala de la Crisis de los balseros de 1994, cuando miles de cubanos se lanzaron al mar para escapar de la asfixiante situación en la que estaban atrapados. La historia transcurre en Cuba, en el pueblo de Candelaria, aunque pudo desarrollarse en cualquier otro municipio cubano. Es un texto desgarrador que recrea una triste y compleja realidad histórica. La corrupción, la ilegalidad en la que vive el cubano, la doble moral, el sufrimiento y la marginalidad constituyen el hilo conductor de esta obra que al decir de la autora es “una novela agria escrita en tonos grises”. Sobre "Llorar ...

Los años no son siglos, del libro "Me hago al silencio"



 I


Los años no son siglos

instantes apenas

diálogo de esferas

litúrgicas

acompasado

(eco incesante de lo que fuimos)

que no me deja

que no me deja.

Y en la memoria

tú:

siempre

(un escarabajo sobre mi ventana

borda la vida).

II

Del unicornio a los besos

luego fue la ausencia metafísica de los cuerpos

en noches de luces renuentes a escucharme

quinqué a ciegas para alumbrar la angustia

y entre mis manos el cero disputándose

un espacio para asirse a la ventana, sin ti. 

Me hice a la ilusión de quererte

entre líneas absurdas, esquivas, ubicuas.

No estaba tu voz

y mi voz hecha papeles sin palabras 

no pudo regresarte.

No le alcanzaron ni las estaciones del tren

ni las despedidas ni el grito de tu nombre 

cuando amanecía el día. No le alcanzaron.

Cerco de argumentos

y angustias justo en la brújula

de lo imposible, después de la luz

después de la bofetada 

del Norte y el Sur.

III

Y cuando el silencio se hizo

esfera entre aplausos

oficio, empecinadamente opuesto a la palabra

yo me fui sobre las aguas con mi soledad

y mis dudas

recurrí a lo de siempre, a imaginarte

sobre mi boca en desenfreno.

Y el parque fue testigo 

de cuánto me entregué a tu memoria

un paso, te hablo

dos, te escucho

corro en busca de paz, te siento.

Me acostumbré a lo de siempre.

Maldita sea.

Me acostumbré a tenerte, sin tenerte.

IV

Regresaré de este silencio

en mi memoria 

alado el unicornio beberá de mi boca la palabra

regresaré

no habrá llanto

ni espectadores en el palco

no trascenderá el siglo ni tampoco el entuerto

muda me devolveré

al silencio.

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